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Origen, carácter y cuidados de una de las razas de terrier más elegantes y vivaces. Todo lo que debes saber antes de compartir tu vida con un Lakeland Terrier.

El Lakeland Terrier es una raza británica de gran personalidad, originaria de la región de los lagos, en el norte de Inglaterra. Nació como un perro de trabajo valiente, resistente y decidido, criado para acompañar al hombre en terrenos difíciles y enfrentarse a condiciones exigentes.
Aunque es un perro de tamaño compacto, destaca por su carácter seguro, su expresión vivaz y su porte elegante. Es una raza con alma terrier: activa, inteligente, curiosa, valiente y siempre atenta a lo que ocurre a su alrededor.
El Lakeland Terrier procede de Gran Bretaña, concretamente de la zona conocida como Lake District. Su desarrollo estuvo ligado a la vida rural y al trabajo en campo, donde se necesitaban perros resistentes, ágiles y con suficiente carácter para desenvolverse en terrenos complicados.
Su historia está marcada por la funcionalidad. No fue creado como un perro decorativo, sino como un terrier de trabajo, capaz de moverse con rapidez, determinación y seguridad.
Con el tiempo, pasó también a destacar en exposiciones caninas por su elegancia, su silueta compacta, su expresión alerta y su manto característico.

La función zootécnica del Lakeland Terrier es la de terrier. Fue criado para actuar con valentía, rapidez y decisión en labores propias de los terriers. Su estructura compacta, su manto duro y resistente, su agilidad y su temperamento confiado responden a esa función original.
Aunque hoy muchos Lakeland viven como perros de compañía o participan en exposiciones, la raza conserva su esencia: carácter, energía, inteligencia y firmeza.

Tiene una expresión muy viva y una actitud siempre despierta. Es inteligente, rápido de movimientos y con mucha personalidad. Puede ser muy cariñoso con su familia, pero también independiente y decidido.
Por eso necesita una educación coherente desde cachorro, socialización adecuada y una familia que sepa guiarlo con firmeza, paciencia y respeto. No es una raza apagada ni tímida: un buen Lakeland se muestra atento, confiado, amistoso y lleno de vida.
El manto debe ser denso, duro y resistente a la intemperie, con una buena capa interna de pelo. Forma parte de la identidad funcional de la raza y requiere mantenimiento adecuado, especialmente mediante stripping para conservar su textura correcta.
Se permiten pequeñas manchas blancas en pies y pecho, aunque no son deseables. Los tonos caoba o fuego intenso no son característicos de la raza. La nariz es negra, salvo en los ejemplares de manto hígado, en los que será de color hígado.
El Lakeland Terrier es un perro maravilloso, pero no es para todo el mundo. Es una raza activa y con carácter: necesita ejercicio diario, educación coherente y socialización desde cachorro. Su instinto terrier y su energía piden una familia implicada.
Si buscas un compañero despierto, valiente y lleno de vida, y estás dispuesto a dedicarle tiempo, cuidado del manto y estímulo mental, el Lakeland te devolverá lealtad y alegría durante muchos años.

Estándar oficial de la Fédération Cynologique Internationale, publicado el 19 de mayo de 2009 (versión original válida de 26 de marzo de 2009).
Gran Bretaña.
Grupo 3 · Sección 1. Terriers de talla grande y media. Sin prueba de trabajo.
Terrier.
Altura máxima 37 cm a la cruz. Machos 7,7 kg; hembras 6,8 kg.
Fuente: Estándar FCI Nº 70 · Lakeland Terrier (19.05.2009).
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